Una información del sitio digital Saberin News precisó que un artefacto explosivo casero estalló cuando el convoy llegaba a la base militar norteamericana Victory en Bagdad, la capital iraquí.
La acción corrió a cargo de un autodenominado grupo Resistencia Internacional que asumió la autoría del ataque que causó daños a dos furgonetas Land Cruiser y otros dos vehículos.
‘Con la ayuda de Dios todopoderoso, logramos realizar la operación dentro de la base de los ocupantes en el aeropuerto de Bagdad’, indicó la nota remitida por la agrupación.
Otros reportes dan cuenta de que facciones irregulares iraquíes comenzaron a utilizar drones y misiles de alta precisión en sus operaciones contra las fuerzas extranjeras en el país, a las cuales califican de ocupantes.
Con posterioridad, Saberin News informó de otro ataque en el sur capitalino, aunque no dio detalles de ese segundo atentado, del cual fue blanco otra caravana militar norteamericana.
La Resistencia iraquí demanda la salida inmediata del país de las tropas del Pentágono que lideran a una coalición internacional, pues de lo contrario, aseguró, continuará su hostilidad.
El rechazo a la presencia estadounidense en Iraq cobró mayor fuerza después del asesinato cometido por la aviación norteamericana en Bagdad del general iraní Qassem Soleimani y del subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Iraq, Abu Mahdi al-Mohandes.
Ese atentado ocurrido el 3 de enero de 2020 tuvo una respuesta en el Parlamento iraquí que aprobó una ley para expulsar a los militares extranjeros y en especial a los del Pentágono.
Pese a ese repudio, Estados Unidos continúa expandiendo sus bases e incluso traslada hacia Iraq petróleo robado a Siria y también familiares del terrorista Estado Islámico que radican en el norte del territorio sirio.
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