Junto a otros integrantes del gobierno, el mandatario permanecerá allí durante dos días para examinar sobre el terreno cuestiones relacionadas con la situación del territorio, incluido el avance de las inversiones para un sistema de captación de agua en el río Cunene.
En una reunión con el dignatario, la gobernadora de la provincia, Gerdina Didalelwa, informó hoy que el estrés hídrico perjudicó este año a unos 514 mil 800 habitantes, según reportó la agencia angoleña de prensa (Angop) desde la ciudad de Ondjiva, capital de ese territorio.
Además, en estos momentos hay más de cuatro mil 600 desplazados en centros de acogida, los cuales ofrecen protección de personas procedentes de todos los municipios de Cunene, así como a dos mil 619 ciudadanos de Namibia, la mayoría de ellos niños entre cinco y 10 años de edad, explicó la funcionaria.
Hasta la fecha, indicó, más de 83 mil individuos recibieron los beneficios de la ayuda humanitaria enviada por el Ejecutivo nacional a fin de mitigar el impacto de sequía y el hambre en esa provincia.
Didalelwa también confirmó los perjuicios debido a las plagas de langostas, con un saldo de 980 campos y más de 10 mil habitantes damnificados, lo cual, alertó, exacerbó los problemas nutricionales.
Según la Casa Civil del presidente, el intercambio en la ciudad de Ondjiva incluye a los gobernadores de las otras tres provincias sureñas con situación crítica a causa del estrés hídrico: Cuando Cubango, Huíla y Namibe.
Junto envío de víveres y otros recursos para la población, el estado impulsa un millonario plan de inversiones hidráulicas, encaminado a la búsqueda de soluciones a mediano y largo plazos frente a los problemas de infraestructura.
En 2020, durante el peor momento de la sequía, llegaron a requerir auxilio humanitario alrededor de 2,3 millones de habitantes en la región sureña del país, entre ellos unos 860 mil residentes en Cunene.
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