‘Más de cuatro millones de personas, incluidos un millón de refugiados sirios y palestinos, corren riesgo inmediato de perder al vital líquido’, precisa un comunicado de Unicef.
La representante de la entidad en este país, Yukio Mokuo, comentó que por los costos de mantenimiento, la escasez de fondos y la debacle del servicio eléctrico, ocurre una destrucción del sector del agua.
Mokuo apuntó que el bombeo disminuirá de manera gradual en las próximas semanas.
Esa merma, agregó, obligará a medidas extremas en los hogares, hospitales y dependencias oficiales.
El colapso del Líbano, causado por una crisis financiera y económica derivada de la corrupción y la mala gobernanza, comienza a abarcar todos los elementos de la vida.
Desde finales de 2019 a la fecha, la libra libanesa registró una depreciación de más de 100 por ciento con respecto al dólar estadounidense, a la vez de un aumento de los precios en bienes básicos insostenible para los ciudadanos de a pie.
Como resultado, seis de cada 10 residentes en el país cayeron bajo el umbral de la pobreza, estimado en 3,64 dólares diarios.
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