A casi un año del desastre, aun no hay arrestos significativos ni incluso identificaron a los culpables.
Las autoridades solo mencionan las dos mil 750 toneladas de nitrato de amonio mal almacenadas en el muelle 12 de la terminal portuaria, que tras ignición causaron la detonación más grande en la historia del país.
Su metralla y onda expansiva mató a 218 personas, hirió a seis mil 500 y destruyó las residencias de unas 300 mil.
Líderes políticos libaneses rechazan que haya una investigación internacional, aunque Francia acometió su propia pesquisa por la muerte de algunos de sus ciudadanos.
Los investigadores libaneses todavía no determinaron que originó la explosión o quien ordenó almacenar las sustancias químicas desatendidas durante seis años.
En un país donde asesinatos y atentados con bombas de alto perfil quedaron impunes, muchos temen que la indagación tampoco hará que nadie rinda cuentas.
Figuras del Gobierno, el Parlamento y de agencias de seguridad eludieron los cuestionamientos del juez a cargo del caso, al valerse de las llamadas cláusulas de inmunidad.
‘Están tratando de evadir la justicia’, declaró el abogado Youssef Lahoud, representante de las familias de las víctimas.
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