Los manifestantes exigieron rendición de cuentas a los responsables de la catástrofe del 4 de agosto de 2020 que dejó un saldo de 218 muertos, unos seis mil 500 lesionados y pérdidas multimillonarias.
Hubo enfrentamientos entre la policía antidisturbios y los asistentes a la protesta, quienes lanzaron piedras, encendieron un fuego e intentaron asaltar el Parlamento.
Las fuerzas del orden respondieron con cañonazos de agua, balas de agua y bombas de gas lacrimógeno.
Familiares de las víctimas y libaneses en general acusan a los legisladores de obstaculizar la investigación del desastre.
El ministro interino del Interior, Mohammad Fahmi, rechazó una petición para que el jefe de la Seguridad General, Abbas Ibrahim, declarara ante el juez a cargo del caso, Tarek Bitar.
Mientras los diputados niegan levantar inmunidad para tres exministros que Bitar convocó a interrogatorio.
La Cruz Roja puso en funciones 21 ambulancias, 100 paramédicos y transportó a ocho personas al hospital, aunque su reporte precisó que atendieron a decenas en el lugar de los hechos.
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