Según el reporte, los militares allanaron un almacén en la zona industrial de la localidad donde hallaron e incautaron 65 mil litros de diésel y 48 mil de gasolina.
Esas cantidades las entregaron a hospitales y panaderías de la región, refiere la nota difundida por los mandos castrenses.
Durante los últimos días, los uniformados libaneses incrementaron sus redadas para detener la acumulación ilegal de combustible y el contrabando.
Este país vive una crítica escasez de hidrocarburos como resultado de la cual la compañía estatal de electricidad, Electricité du Liban, solo da una o dos horas diarias de servicio.
Los ciudadanos recurren a generadores privados que también al dificultarse la adquisición de combustible, lo compran a contrabando por altísimos precios que luego descargan en sus usuarios.
La tarifa de esos motores subió en más de 200 por ciento el amperio.
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