‘Ambos acordaron celebrar una reunión virtual de líderes del G7 la semana que viene, para discutir una estrategia y un enfoque comunes’ en Afganistán, indicó un comunicado de la mansión ejecutiva.
Reino Unido, que ostenta la presidencia de turno del grupo de los países más ricos del mundo, proyectó el encuentro tras la retirada estadounidense de la nación centroasiática, algo que fue confirmado durante una llamada telefónica a Biden.
En su conversación, ambos dirigentes abordaron la necesidad de seguir con una ‘coordinación cercana entre aliados y socios democráticos sobre su política hacia Afganistán de ahora en adelante’, precisó la nota oficial.
Los británicos tuvieron muy poco que decir sobre el momento o las tácticas de la retirada de territorio afgano, a pesar de sufrir la segunda mayor cantidad de bajas en la guerra de Afganistán después de Estados Unidos.
Eso, según un informe del diario The New York Times, dejó a los funcionarios británicos avergonzados y amargados con el presidente Biden. Algunos dicen que se comportó más como su predecesor, Donald Trump, que como un aliado que prometió una nueva era de colaboración estadounidense.
No sólo humilló a los aliados afganos de Estados Unidos, dijo Rory Stewart, un exministro del gabinete británico con larga experiencia en Afganistán. ‘Ha humillado a sus aliados occidentales demostrando su impotencia’, expresó.
Ahora, puntualizó la publicación, el primer ministro Johnson, que se esforzó por cultivar una buena relación con Biden, debe lidiar con las secuelas de una crisis en la que es en gran medida un espectador, y que condujo a la reconquista relámpago del país por parte del movimiento Talibán.
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