La máxima figura de los diputados, Nabih Berri, convocó para una sesión extraordinaria que discutirá una carta del presidente Michel Aoun con vistas enfrentar las repercusiones.
Esa decisión adoptada por el gobernador del Banco Central, Riad Salameh, no esperó la emisión de tarjetas para apoyar a familias necesitadas y pobres.
El presidente de la República pidió al hemiciclo una posición o medida apropiada para evitar un agravamiento de la peor crisis económica, financiera, social y de vida en el país.
Aoun recurrió a los legisladores, luego que el ministro interino Hassan Diab declinó convocar una sesión extraordinaria del gobierno a fin de discutir la escasez del combustible derivada del cese de los subsidios.
Al rechazar esa solicitud, Diab pretextó que tal reunión queda fuera de los deberes constitucionales del gabinete interino.
La decisión de Salameh acentuó la crisis de la gasolina y el diésel en todo el país, y blanco de ataques de Aoun, Diab y el jefe del Partido Corriente Patriótica Libre, Gebran Bassil.
El empeoramiento de la escasez del combustible aproximó el colapso libanés con la reducción o cierre de operaciones de hospitales, panaderías y empresas, mientras los precios de los artículos de primera necesidad siguen en aumento.
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