El deportista dijo este viernes al rotativo Asahi Shimbun, despues de acceder a esa condición, que agradecía a la gente de Japón, el gobierno nipón, y a todos aquellos que le apoyaron.
El portero, que llegó con la selección de Myanmar para un partido de la ronda clasificatoria de la Copa del Mundo en mayo pasado, hizo un saludo de tres dedos, un gesto de resistencia contra el golpe militar y la opresión en su país de origen, cuando tocaban el himno nacional en el partido contra la selección nipona.
Posteriormente se negó a abordar el avión que regresaba a Myanmar y solicitó el estatus de refugiado el 22 de junio, citando temores de que enfrentaría persecución si regresaba a casa.
A raíz de este caso, la Agencia de Servicios de Inmigración de Japón instituyó una política para los ciudadanos de Myanmar que no quisieran regresar a sus hogares debido a los disturbios que hay en ese país.
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