Diab sugirió un plan de vigilancia del mercado, chequeo de las cantidades y persecución contra quienes quieren obtener ganancias mediante la especulación.
Prevista para septiembre la eliminación total de los subsidios a esos productos, los analistas anticipan intentos de acumulación y ventas a precios descomunales.
De ahí, precisó el jefe interino del gobierno libanés, se requiere de control sobre importadores, distribuidores, gasolineras, panaderías y generadores y medidas firmes contra los infractores.
Durante una reunión urgente sobre la escasez de combustible en el país, los asistentes aprobaron crear un mecanismo para vigilar desde la llegada de los hidrocarburos hasta su venta.
También priorizar la entrega a hospitales, panaderías y molinos, así como coordinar la distribución a generadores privados, aunque con la condición de que respeten la tarifa impuesta por el Ministerio de Energía.
La crisis por falta de combustible en Líbano obligó a la compañía estatal de electricidad, Electricité du Liban, a reducir su servicio a solo dos horas diarias, y en los nosocomios solo atender casos con peligro de muerte y suspender operaciones quirúrgicas.
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