El reporte da cuenta que el 71 por ciento de la población podría quedarse sin el vital líquido o ser mínimo por la falta de combustible.
Los tanques domésticos comenzaron a mermar ante la parada de los proveedores, incapaces de mantener el suministro.
Con la electricidad estatal casi inexistente, una o dos horas diarias de servicio, y los generadores privados en funciones durante unas pocas horas al día, empeoró la situación en casi todo el país.
‘Las averías de la red y la falta de bombeo pusieron en crisis a unos 2,5 millones de personas’, notificó la directora adjunta de Unicef para Líbano, Ettie Higgins.
De tal manera que hay un incremento de 12 veces en el precio para transporte, y las tiendas en Beirut y en sus suburbios están a punto de cerrar por falta de agua potable embotellada, puntualizó.
El sector está en ruinas, denunció, por la desvalorización de la moneda nacional respecto al dólar, el colapso de la red eléctrica y los aumentos de los costos del combustible.
La mayor parte del servicio de Líbano proviene de los manantiales del norte, de Monte Líbano, del valle de la Bekaa y del sur del Líbano, en tanto el resto se obtiene mediante camiones de agua, tomas ilegales y fuentes privadas o municipales, precisa el informe de Unicef.
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