Akhund reiteró la promesa de amnistiar a todo aquel que haya trabajado junto a Estados Unidos y el gobierno que este respaldó, difundió la cadena Al Jazeera.
Dijo también que se garantizaría la seguridad de los diplomáticos, las embajadas y las instituciones de ayuda humanitaria, y subrayó que se quieren establecer relaciones positivas y sólidas con los países de la región y fuera de ella.
Akhund, estrecho colaborador y asesor político del difunto mulá Omar, fundador de los talibanes y su primer jefe supremo, afirmó que los líderes de ese movimiento enfrentan una gran responsabilidad ante el pueblo afgano.
‘Hemos sufrido enormes pérdidas en dinero y vidas por este momento histórico en la historia de Afganistán, y ya la etapa del derramamiento de sangre, la matanza y el desprecio por la gente en Afganistán terminó, y lo hemos pagado muy caro’, añadió.
Los talibanes anunciaron un gobierno provisional formado exclusivamente por sus propios miembros y allegados, y excluyeron a las mujeres y otras facciones políticas de ocupar cualquier cargo.
De los 33 puestos designados, 14 son antiguos funcionarios talibanes durante su anterior gobierno de 1996 a 2001, cinco estuvieron detenidos en la prisión de la ilegal base norteamericana de Guantánamo, en el este de Cuba, y 12 son funcionarios de la segunda generación del movimiento Talibán.
La composición del nuevo gobierno afgano es objeto de críticas, por la ausencia de mujeres y la escasa representación étnica, pues la mayoría de los ministros en funciones y sus adjuntos son pashtunes, pese a las promesas de un gobierno inclusivo.
Los combatientes muyahidines tomaron Kabul el 15 de agosto, tras una rápida ofensiva que encontró poca o ninguna resistencia a su paso, mientras Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte retiraban sus tropas.
El líder supremo Haibatullah Akhunzada dijo que los talibanes están comprometidos con todas las leyes, tratados y compromisos internacionales que no estuvieran en conflicto con la ley islámica.
Los fundamentalistas retomaron Afganistán tras vencer la ocupación militar de 20 años de Estados Unidos, que dejó la nación centroasiática con 11 millones de refugiados en el exterior, cinco millones de desplazados internos y 250 mil civiles muertos.
Sin embargo, muchos afganos temen el estricto régimen talibán, cuyo primer gobierno de 1996 a 2001 cometió numerosos abusos, sobre todo contra mujeres, niñas y minorías étnicas.
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