En una entrevista con ese medio televisivo, el vicesecretario general del Partido de Dios, Naim Qassem, afirmó que tales envíos obligaron a Washington a disminuir su presión hacia el país con costas al mar Mediterráneo oriental.
Con la intención de contrarrestar la supuesta influencia iraní, explicó, Estados Unidos apoyó un esquema de remitir gas de Egipto hasta Jordania y a través de Siria transportarlo a Líbano.
La Casa Blanca rechazaba ese proyecto, aunque ahora lo aprueba, después que la Resistencia islámica encontró una fórmula para aliviar la notoria escasez de combustible en este país.
A Washington no le quedó más remedio que permitir excepciones de la llamada Ley César mediante la cual sanciona a quienes comercien con Siria y también obviar similares medidas opresivas respecto a Irán.
Líbano sufre la peor crisis económica en su historia moderna con una notoria carencia de divisas que le impide comprar combustible como resultado de lo cual apenas disfruta de una o dos horas diarias de electricidad.
Seguidores de Hizbulah compraron hidrocarburos en Irán que armó una flotilla de varios tanqueros con destino a Líbano que atracaron y atracarán en Siria para luego en caravanas de camiones cisterna llegar a Líbano.
Dos supertanqueros iraníes arribaron al puerto sirio de Baniyas, el contenido del primero comenzó a ser repartido en hospitales públicos, orfanatos, asilos de ancianos, la Cruz Roja y la Defensa Civil de la llamada nación de los cedros.
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