En una comunicación citada por el sitio Naharnet, advirtieron que su decisión cambiará el rostro del país.
La nota convoca a los libaneses para concentrarse hoy frente al Palacio de Justicia, donde difundirán parte de su plan.
Un vocero de las familias, Ibrahim Hoteit, aseguró que una de las medidas contemplaría tomar la justicia por propias manos.
El malestar y la ira del grupo aumentó la víspera tras la decisión de pausar el proceso investigativo ante una queja del exministro del Interior Nouad Machnouk, quien consideró politizada la pesquisa.
Machnouk rechazó una solicitud legal para presentarse a declarar ante el juez encargado del caso, Tarek Bitar.
Los familiares de las víctimas calificaron esa suspensión de vergonzosa y dañina, porque mata las esperanzas de quienes esperamos verdad y justicia, no venganza, expresó Hoteit.
‘Somos educados, pero no nos obliguen a convertirnos en matones callejeros’, añadió.
El 4 de agosto de 2020, toneladas de nitrato de amonio, un material explosivo utilizado en fertilizantes, estallaron después de varios años mal almacenadas en la terminal portuaria beirutí.
Con posterioridad, se conoció que varios funcionarios sabían de la existencia olvidada de la peligrosa sustancia, pero no hicieron nada al respecto.
La detonación causó la muerte a más de 200 personas, hirió a unas seis mil 500 y destruyó de manera parcial o total las viviendas de 300 mil.
Más de un año después, aún nadie rindió cuentas por la catástrofe y por segunda vez suspendieron la pesquisa, en medio de desafíos de políticos y una adversa campaña de la clase política.
Bitar es el segundo jurista al frente de la investigación. A su predecesor, Fadi Sawwan, lo destituyeron luego de litigios legales presentados por funcionarios a quienes acusó de la negligencia que condujo a la explosión.
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