Sin embargo, agregó, todavía no hay liberación total de la influencia norteamericana, aunque el país puede valerse por sí solo en virtud de su propia voluntad.
Líbano está bajo presión desde hace años, la cual se duplicó durante el mandato del presidente estadounidense, Donald Trump, pero es posible establecer un poder central para que los ciudadanos sean iguales y la soberanía sea real, subrayó.
Los dictados extranjeros deben ser rechazados, porque el Estado que los acepta, miente al hablar de soberanía, en alusión a posiciones de fuerza ejercidas por Arabia Saudita sobre el Gobierno libanés.
El reino del desierto creó una crisis con Líbano y no estamos interesados en que haya una escalada, afirmó.
Nasrallah calificó de exagerada la reacción saudita a declaraciones del ministro de Información George Kordahi respecto a la guerra de Yemen, a la cual consideró absurda y de agresión por una alianza liderada por Riad.
A juicio del jefe de la Resistencia islámica libanesa, funcionarios estadounidenses de alto rango y diplomáticos árabes describieron ese conflicto en términos más duros que Kordahi.
“Hay países que insultaron al profeta (Mahoma) y los jefes de esos países protegieron a los insultantes, y Arabia Saudita no hizo nada”, apuntó.
El Partido de Dios rechaza la destitución o dimisión de Kordahi, porque en todo caso será una decisión sumisa y las demandas del reino continuarán.
Con la crisis diplomática, Arabia Saudita busca una excusa para agudizar los problemas en Líbano, aseveró.
Riad aspira a que sus aliados en Líbano libren una guerra civil con la Resistencia al servicio de Israel y Estados Unidos.
En la actualidad, hay dos posiciones en este país, una que no quiere una guerra civil y la otra que la quiere, pero no puede, explicó.
La afirmación de que somos un partido dominante es un argumento trivial, ridículo y endeble, en tanto que no negamos que somos influyentes y el más grande en lo político y estructural, pero no controlamos el Estado, aseguró.
Otras facciones políticas menores poseen mayor influencia que Hizbulah, sobre todo en el poder judicial.
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