Aliarse a Israel y al sionismo pone en peligro la seguridad nacional y regional, dijo Qawook y enfatizó en que la dignidad del pueblo libanés nunca puede someterse a chantajes extranjeros.
Aquellos que apuntan a la Resistencia islámica, añadió, juegan a la desestabilización del país. Los comentarios del integrante del Consejo Central de Hizbulah aluden a provocaciones para causar un conflicto armado interno.
Fuerzas cercanas a intereses norteamericanos e israelíes en Líbano intentan que el ala militar del Partido de Dios responda con violencia, prevalezca el caos y se justifique una intervención extranjera.
Las recientes medidas adoptadas por Arabia Saudita de suspender importaciones libanesas, retirar su embajador de Beirut y exigir la renuncia de un ministro van en la dirección de socavar la estabilidad del país.
También, la masacre cometida en octubre pasado por miembros del partido cristiano Fuerzas Libanesas contra una marcha pacífica organizada por Hizbulah y el movimiento Amal formaba parte de un plan para soliviantar a la Resistencia.
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