La aceptación de la renuncia, una formalidad, porque la dimisión era irrevocable, la anunció anoche el mandatario en un mensaje de Twitter y tras una reunión del Consejo de Ministros y una conversación con el titular saliente, Avelino Guillén.
“Como Jefe de Estado, he decidido dar por concluida la designación del comandante general de la Policía del Perú, Javier Gallardo Mendoza. Asimismo, acepto la renuncia del ministro del Interior, Avelino Guillén, a quien agradezco por los servicios prestados a la Nación”, escribió Castillo.
La decisión la tomó tras un largo silencio presidencial ante el conflicto planteado por Gallardo al no aceptar las disposiciones del ministro sobre la estructura de mandos policiales y tras dos semanas de solicitar una audiencia al mandatario sin obtener respuesta alguna, según afirmó tras dimitir.
La situación generó una crisis política por la cual Castillo recibió duros ataques de la derecha extrema y críticas de otros sectores políticos, incluyendo el cogobernante Movimiento Nuevo Perú, cuya excandidata presidencial, Verónika Mendoza, se pronunció sobre el tema.
La dirigente, en un mensaje por Internet, elogió a Guillén como “un hombre honesto y valiente que se enfrentó siempre a la corrupción y al autoritarismo” y planteó a Castillo que, ante la dimisión, “el país merece una explicación por lo ocurrido y acciones firmes que precisen el rumbo de su gobierno”.
También la primera ministra, Mirtha Vásquez, respaldó públicamente al ministro renunciante y dijo que debería continuar en el cargo, lo que dio pie a comentarios sobre la posibilidad de que también renunciara, retiro que arrastraría a todo el gabinete ministerial.
El reemplazante de Guillén será el cuarto ministro del Interior en poco más de seis meses de gobierno de Castillo y encontrará al país bajo estado de emergencia en Lima y Callao, declarado a pedido del hoy exministro, por el aumento de la crimninalidad,
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