Ambas naciones llamaron en una declaración conjunta a retomar las conversaciones bajo los auspicios de la Unión Africana que satisfaga los intereses de todas las partes.
El texto fue divulgado menos de un mes después del anuncio de Addis Abeba sobre el inicio de la generación de energía a partir de la obra, lo cual fue duramente criticado por El Cairo al estimar que incumplió los acuerdos firmados en 2015.
Hace una semana las autoridades etíopes rechazaron esa visión al señalar que las negociaciones están estancadas por la intransigencia de ambos países.
No están negociando de buena fe y no están dispuestos a hacer las concesiones necesarias para llegar a un resultado justo, expresó el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Dina Mufti.
Pero ayer el canciller egipcio, Sameh Shoukry, insistió en acusar a Etiopía de actuar de forma unilateral.
Al intervenir en la 157 sesión ordinaria del Consejo de la Liga Árabe, celebrada en esta capital, el funcionario afirmó que esa nación explota unilateralmente ríos internacionales.
Patrocinada por la Unión Africana, en abril del pasado año colapsó la última ronda de conversaciones para resolver la disputa de una década.
Egipto afirma que la obra amenaza su cuota de agua del Nilo, del que depende casi por completo el consumo humano, la agricultura y la industria del país, con más de 100 millones de habitantes.
Por su parte, las autoridades de Addis Abeba consideran la GERD clave para abastecer de energía eléctrica a los más de 110 millones de habitantes de Etiopía e impulsar así el desarrollo socio-económico del país africano.
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