Fundado en 2019, el PP realizó su primer cónclave en medio de un contexto marcado por la guerra en el norte del territorio, sequía en varias regiones y el diferendo fronterizo con Sudán, entre otros problemas nacionales e internacionales.
En las elecciones de junio último, cuando venció de manera abrumadora, el PP quedó “popularmente legitimado” y la reelección de Ahmed certificó su posición, lo cual puede resultar determinante para garantizar paz, dinamizar la economía y promover la integración regional, temas debatidos en el Congreso.
También acapararon la atención el interés de miles de migrantes por regresar al país desde Arabia Saudita, la posposición de la privatización de Ethio Telecom y el anuncio de medidas para disminuir el costo de la vida.
Según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Dina Mufti, más de 35 mil etíopes “solicitaron la repatriación y pronto volverán de manera segura” desde la nación asiática.
Ese es el número de inscritos en un registro en Riad, capital saudí, pero aumentará de manera paulatina, comentó en conferencia de prensa.
Respecto a Ethio Telecom, propiedad del gobierno, el ministerio de Finanzas notificó que, “dados los desarrollos recientes y los rápidos cambios macroeconómicos a nivel mundial y nacional”, fue pospuesta su parcial privatización.
La liberalización del 40 por ciento de la compañía intenta atraer inversión privada a un país con población joven y bajísimo porcentaje de utilización de la telefonía celular.
Desde el miércoles último, además, afloró expectación respecto a la posible pronta disminución del costo de la vida, porque el ministro de Estado del Ministerio de Finanzas, Ahmed Shide, anunció algunas medidas adoptadas para lograrlo.
El gobierno ya dio varios pasos y proyecta otros muchos para estabilizar el mercado, reducir la inflación y frenar el deterioro económico, dijo Shide.
No enumeró las medidas, pero avisó que “los próximos tres meses serán importados 150 millones de litros de aceite comestible para mitigar el creciente precio de los alimentos”, y disparó las expectativas.
Y es que el litro de dispares marcas de aceites pasó de costar unos 125 birr (2,45 dólares) a 200, mientras uno muy consumido aquí, el Omar, prácticamente desapareció.
Explicó, además, que las autoridades federales decidieron apoyar a las industrias locales procesadoras de aceite de palma crudo, eliminó aranceles de importación sobre algunas mercancías y extenderá el subsidio del combustible, si así evita que su déficit o alza de precio incremente el costo de bienes o servicios.
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