Los bañadores inteligentes en las competencias de natación, son la prenda que plasma una parte de la evolución tecnológica de la humanidad.
Es la innovación desde aquellos trajes de blusa y faldas largas, incluso con pantaloncillos por debajo, para damas, y playera, pantalón y hasta calcetines para hombres, en los cimientos de la natación, en el siglo XVIII.
Las pruebas son parte del programa desde los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en Atenas 1896.
El gran impacto se dio en 1900 cuando la australiana Annette Kellerman lució un traje ceñido al cuerpo de una sola pieza, del cuello hasta los pies, con los brazos descubiertos y de ahí al estupor con su bañador también de una pieza con tirantes en los hombros y más arriba de la rodilla.
Quien también fue actriz resultó pionera de la comercialización de Marca registrada en la natación, con la puesta en venta de su bañador Annette Kellermanns, convirtiéndose en empresaria.
En la línea de los hombres, se pasó al calzoncillo corto con playera manga larga o corta, luego a la playera de tirantes y después se la quitaron para disminuir peso y lograr velocidad.
La empresa australiana MacRae, que fabricaba calzoncillos para el ejército de su país, presentó en 1928 el primer traje de baño para competir en natación, prenda de una sola pieza con tirantes en los hombros que cubría todo el frente hasta apenas debajo de la pelvis y de los glúteos.
De ahí, nació la marca Speedo que evolucionó técnicamente en la fabricación de los trajes de baño, a lo cual se sumó Adidas, después nació Arena y otras.
En la mente está nítida la imagen del australiano Ian Thorpe, quien en los Juegos Olímpicos Sydney 2000 utilizó un bañador de una sola pieza desde los hombros hasta los tobillos y las muñecas de sus brazos.
Fue el JetConcept compuesto de material de goma, compresión y una cremallera de alta tecnología a la espalda, el cual lució desde 1997 en los Juegos Olímpicos de Sydney hasta Atenas 2004.
Analistas llegaron a mencionar el Doping tecnológico por la fabricación de bañadores de poliuretano, un compuesto de miles de pequeñas células cerradas con aire, de baja densidad, de mayor flotabilidad, ligereza y una ventaja de 54 centésimas de segundo en comparación a otros compuestos.
Recuerdan los expertos que las resistentes fibras y el tejido elástico ofrecen una compresión óptima en las zonas que realizan el esfuerzo. Las costuras soldadas y los refuerzos estratégicos almacenan energía potencial que al liberarse maximiza la eficacia, fuerza y velocidad.
El Fastskin LZR Racer X establece una combinación de dos telas únicas proporciona mayor compresión muscular. Los paneles estabilizadores centrales dan mayor hidrodinámica y mejor posición en el agua, todo lo cual evidencia la ascendente trayectoria de los bañadores en el mercado.
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