Las 27 naciones que integran el bloque valoran vetar el crudo importado por vía marítima desde el gigante euroasiático para sortear el veto de Hungría e introducir límites temporales a los precios de la energía junto a socios internacionales.
Según expertos en el tema, la nueva propuesta propone distinguir entre una prohibición total de las importaciones rusas por vía marítima a fines de año y una exención temporal para el petróleo procedente del oleoducto Druzhba, el más largo del mundo.
Sin embargo, el primer ministro de Hungría, Víktor Orban, expresó este lunes su inconformidad y exigió una nueva excepción para su país, como condición para aceptar el veto.
«La propuesta que hemos recibido no es buena. Estamos dispuestos a aceptar el sexto paquete si hay soluciones para la seguridad de suministro energético de Hungría (…). Primero necesitamos soluciones y luego sanciones», dijo Orban. La nueva reunión, convocada por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, llega después de varias semanas de negociaciones poco fructíferas en torno a una medida para la que aun no hay consenso en el bloque.
Mientras, organismos internacionales como la Organización Mundial de Comercio alertaron sobre las consecuencias para la economía global de sanciones que limitan el flujo comercial entre países, con impacto en los precios mundiales de la energía, los alimentos y por tanto, en la vida de las personas.
Los asistentes a Bruselas debatirán también la posibilidad de confiscar los bienes y activos de los empresarios rusos que intenten eludir las sanciones europeas, así como «formas de frenar el aumento de los precios de la energía, incluida la viabilidad de introducir límites temporales de precios».
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