La nueva predicción revisa claramente a la baja el pronóstico de primavera, que estimaba un crecimiento del 2,5 por ciento, y coincide con los augurios de los principales institutos de estudios económicos.
Dicha revisión se debe en buena parte a las repercusiones económicas del conflicto en Ucrania y, especialmente, a la interrupción de los suministros de gas rusos.
Ambos asuntos causan fuertes alzas de los precios de la energía, lo que frena la producción industrial, según las estimaciones gubernamentales.
Los altos niveles de inflación, del ocho por ciento este año y, según el pronóstico, el siete en 2023, también frenan el consumo.
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