La firma, con sede central en la ciudad de Herzogenaurach aludió además a dificultades de sus plantas en China y a una caída de la demanda en varios países.
El director general del grupo, Kasper Rorsted, dejará varios problemas sin resolver al abandonar su cargo el año que viene.
Expertos indican que la nueva rebaja de las previsiones presiona al consejo de administración para presentar pronto un nuevo jefe.
La empresa sigue muy preocupada por su negocio en China, donde el grupo opera a gran escala.
Allí, al igual que sus competidores Nike y Puma, el fabricante alemán lucha con la estricta política anti-Covid-19, con influencia en el consumo, pero de fuerte vocación en cuanto a proteger a sus habitantes. Sin embargo, Adidas también cometió errores en el país asiático, con gestiones fallidas, reconocieron.
El periódico alemán Handelsblatt señaló al respecto que además, en numerosos países occidentales los precios de la energía subieron mucho y los consumidores compran menos bienes de consumo que no necesitan con urgencia. Todo esto llevó a un tercer trimestre débil para Adidas.
La dirección rebajó la previsión de beneficios de 2022 de mil 300 a 500 millones de euros.
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