Datos publicados por la Policía Nacional Civil (PNC) sobre el último mes del año muestran cifras alentadoras sobre un problema intensificado a inicios de 2022, pero que recibió una fuerte respuesta gubernamental con la imposición del estado de excepción para arropar el plan general de seguridad que permitió el arresto de más de 60 mil pandilleros.
Tantos días sin muertes provocadas por la violencia llevaron al presidente de la República, Nayib Bukele, a destacar que El Salvador pasó de ser uno de los países más violentos de América Latina, al más seguro en el continente.
Según las cifras oficiales del Ministerio de Seguridad, en lo que va de 2022 se contabilizan un total de 166 días con cero homicidios, de los cuales 159 ocurrieron en el marco del régimen de excepción vigente desde marzo y prorrogado esta semana hasta enero de 2023.
Años atrás las pandillas campeaban en el país y hoy la presencia de la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada en las calles mantiene un ambiente de seguridad que pocos consideraban posible alcanzar.
Como parte de sus actividades, los grupos delictivos ejecutaban matanzas y el asesinato de personas si no se respondían sus extorsiones, según testigos.
Por ejemplo, en junio de 2020, pandilleros quemaron vivas a 17 personas en el municipio de Mejicanos, en esta capital, que viajaban en microbús, mientras otras 15 resultaron lesionadas gravemente al ser ametralladas por los terroristas, denominación que dan las autoridades a las maras.
Otras masacres a 163 aún son recordadas por la población como resultado de la acción de las maras en el país y la incapacidad gubernamental para poner coto al problema.
En agosto de 2015, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia catalogó como grupos terroristas a las pandillas, al igual que a quienes colaboraran con ellas.
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