El secretario de Organización de la CGTP, Manuel Coronado, señaló que las bases se preparan para el paro por tiempo indefinido el próximo jueves.
“Frente a los intereses que buscan mantener en el poder a Dina Boluarte y al actual Congreso de la República, la clase trabajadora agudiza sus formas de lucha por la recuperación de la democracia y la paz para nuestro país”, manifestó el dirigente.
Añadió que la medida apunta a lograr una salida a la crisis política y social, con la renuncia de la mandataria, que demandan las protestas iniciadas el 7 de diciembre, ante la destitución del presidente Pedro Castillo.
Precisó que la central obrera está integrada por 15 federaciones, que reunen a 120 sindicatos en Lima y federaciones de organizaciones afiliadas en 24 de las 25 regiones peruanas.
Además, se unieron a la huelga la Confederación Intersectorial de Trabajadores Estatales, la Central de Trabajadores Estatales (CTE) y la Unión Nacional de Sindicatos de Trabajadores Estatales (Unase), que, aseguró el dirigente, agrupan juntas a 90 por ciento de la administración pública.
De otro lado, las organizaciones sociales de la Macro-Región Norte del país, donde hubo menor participación hasta ahora en las protestas, alistan una paralización de cuatro días desde el día 17, para sumarse a las regiones del sur, que se constituyeron bastiones de la protesta.
Así lo decidió una reunión de dirigentes sociales de las regiones costeras de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash, la andina de Cajamarca y las amazónicas de San Martín y Amazonas, que conforman la llamada macro-región Norte.
También demandan la dimisión de Dina Boluarte, quien se niega a renunciar y dejó la decisión en manos del impopular Parlamento, que tampoco acepta aprobar un pronto adelanto de elecciones presidencial y congresal.
Entretanto, sendas huelgas generales persisten desde el 4 de enero en las regiones surandinas de Puno y Cusco, mientras fuerzas militares desplegados en esos y otros territorios, se aprestan a despejar las carreteras, lo que hicieron en otras partes del país en forma incruenta con su presencia disuasiva de respaldo a la Policía.
En Lima, donde colectivos progresistas, estudiantes, y moradores de barrios populares se sumaron a las protestas con marchas casi diarias desde que el 19 de enero llegaron a pedir apoyo grupos de manifestantes desde regiones andinas.
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