En la ciudad de Juli, los pobladores marcharon indignados porque un policía disparó una granada de gas lacrimógeno, a corta distancia y directamente al cuerpo de una mujer que avanzaba con su bebé atado a la espalda, sobre un cordón policial que impedía una marcha, el pasado jueves en Lima.
Ante la protesta, la Policía y tropas del Ejército actuaron contra los pobladores y los soldados, según testigos, dispararon contra los civiles y resultaron heridos Julia Mamani, Sofia Montura, Mauro Córdoba, Sabino Fernández y Pastor Callacondo (herido por bala).
La operación incluyó el uso de un helicóptero que sobrevolaba la pequeña ciudad lanzando granadas de gas lacrimógeno.
Pese a todo, 12 soldados fueron rodeados y retenidos cerca de una hora en la plaza principal del pueblo y los dejaron ir después que aseguraron que no estaban de acuerdo con la represión, según declaró Nilo Colque, dirigente social de Juli.
“Quieren someternos. Eso no lo vamos a aceptar de ningún modo”, agregó y demandó, en nombre de la población, el retiro de militares y policías.
Entretanto, en Lima, concurridas marchas pacíficas de limeños y provincianos, llegados de Puno y de la región centroandina de Huancavelica, se realizaron en el centro de la ciudad y en los distritos de Miraflores y Surco.
La Policía actuó con violencia contra los manifestantes y usó en algunos casos escopetas de perdigones que hirieron al menos a dos opositores. Las protestas, que demandan la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, y se iniciaron hace casi tres meses, han registrado 48 muertes en disturbios, en su mayoría por proyectiles de armas de fuego; un policía asesinado y 11 personas fallecidas en accidentes y otras circunstancias vinculadas con las demostraciones.
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