Es lamentable que los funcionarios etíopes expresen su disposición de reanudar las negociaciones bajo los auspicios de la Unión Africana en un nuevo intento de comprar tiempo y continuar el llenado sin un acuerdo, señaló en un comunicado el viceministro de Relaciones Exteriores, Hamdy Loza.
La continuación de las negociaciones durante 10 años sin resultados es la evidencia de la intransigencia de Addis Abeba, estimó el funcionario.
Los comentarios de Loza son una respuesta a Etiopía, que acusó a Egipto de politizar el tema.
El reclamo continuo sobre la politización de El Cairo en este asunto es un intento de Etiopía de evadir su responsabilidad legal y refleja la indiferencia hacia los principios del derecho internacional y la buena vecindad, respondió la Cancillería de esta nación árabe.
Esta semana el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Etiopía, Meles Alem, afirmó que la GERD no causó ningún daño a las dos naciones aguas abajo del Nilo: Egipto y Sudán.
Sin embargo, Loza negó esos comentarios al señalar que las preocupaciones de su país son “genuinas y basadas en estudios científicos documentados”.
Los comentarios de Addis Abeba con respecto a su absoluta libertad para continuar el llenado de la presa son otra evidencia de unilateralismo que va más allá del alcance de la negociación, subrayó.
El Cairo afirma que la obra amenaza su cuota de agua del Nilo, del que depende casi por completo el consumo humano, la agricultura y la industria del país, con más de 104 millones de habitantes.
Considerado uno de los países con mayor escasez de agua en el mundo, Egipto recibe alrededor de 60 mil millones de metros cúbicos al año, principalmente de ese río, pero sus necesidades se sitúan en torno a los 114 mil millones de metros cúbicos.
Las autoridades de Addis Abeba consideran la GERD clave para abastecer de energía eléctrica a los más de 110 millones de habitantes de Etiopía e impulsar así el desarrollo socio-económico del país africano.
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