Platos a base de pollo, alas de mariposa o con simples productos locales forman parte de las recetas del país, mientras varios establecimientos rivalizan en creatividad para sustituir al restaurante Noma, premiado cinco veces como el mejor del mundo.
En un antiguo astillero situado en medio de lo que solía ser una zona industrial, el restaurante Alchemist convierte la comida en oro, señalan sus dueños.
El establecimiento promete una experiencia compuesta por 50 impresiones con un menú único que cuesta cuatro mil 900 coronas (707 dólares).
Por demás, el chef de 32 años Rasmus Munk explica que esa casa de comidas incluye además apunta al arte, cuando el lugar sirve 52 comidas al día y más de 10 mil personas están en lista de espera.
Este ejemplo fortalece el criterio de que Dinamarca cuenta con una larga relación de establecimientos para seguir atrayendo turistas, ya que el Noma, bautizado como mejor restaurante del mundo, cerrará sus puertas a finales de 2024 para reinventarse como laboratorio culinario.
Otra estrella se encuentra a unos 100 kilómetros al oeste de Copenhague, el restaurante de Claus Henriksen (Mota), en un antiguo hospital psiquiátrico.
El ambiente es tranquilo, sencillo y rural pero en su promoción señala que allí se pueden hacer todo tipo de locuras.
Rodeado de naturaleza, con setas, espárragos, algas y merluza, este espacio se inspira en su entorno inmediato para componer sus menús.
Cerca del 40 por ciento de turistas extranjeros visitaron Copenhague por su oferta culinaria, señalan los informes de las autoridades de la industria de los viajes del país.
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