El sondeo arroja que una parte importante de las consumidoras elige alimentos más baratos o tacha determinados grupos de productos de su lista de compras.
Agregó la consulta que el 37 por ciento de los encuestados reveló que ahora prefiere las marcas propias de las cadenas de supermercados, que en general suelen ser más baratas. Más de un tercio de los entrevistados, 35 por ciento, compró en tanto carne más barata.
Una quinta parte dijo por su parte que compró menos alimentos de los que en realidad quería.
Deloitte entrevistó a 25 mil consumidores en 25 países en el marco de su informe anual Global Consumer Pulse Survey (Encuesta global sobre el pulso del consumidor).
Mil personas fueron consultadas en abril en Alemania, a lo que se sumó en junio una encuesta complementaria con una muestra estadística idéntica.
La población germana suele ser considerada como relativamente ahorradora en la compra de alimentos en comparación con sus países vecinos. El sondeo confirmó esta premisa, ya que el 35 por ciento de los entrevistados dijo que a la hora de comprar alimentos lo que más le preocupa es el dinero.
De acuerdo a Deloitte, los alemanes destinan 15 por ciento de su presupuesto mensual a la compra de alimentos, mientras los italianos gastan 18 por ciento y los franceses 17, con este fin.
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