Otro de los objetivos de dicha norma está en reducir su dependencia de Asia para componentes clave en el desarrollo tecnológico.
El visto bueno de los países era el último paso necesario para que la ley pueda entrar en vigor, después de que a principios de mes la Eurocámara aprobara por amplia mayoría el acuerdo sobre la misma que habían alcanzado en abril.
Con la Ley de Chips, Europa será un líder en la carrera mundial por los semiconductores, señalan los argumentos de la nueva legislación.
La ley, organizada en tres pilares, prevé aumentar la capacidad de fabricar chips en territorio europeo, incluidos aquellos de vanguardia, consolidar el liderazgo en investigación de semiconductores, y favorecer el traslado de estas innovaciones al mercado.
Esta legislación estará dotada con tres mil 300 millones de euros del presupuesto europeo, pero la Comisión Europea calcula que permitirá movilizar unos 43 mil millones de euros al atraer otras inversiones públicas, por ejemplo del fondo de recuperación pos-pandemia de la Covid-19, y privadas.
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