Al-Asadi atribuyó la buena marcha del proceso a un despliegue efectivo en los más de ocho mil 200 colegios electorales antes, durante y después del ejercicio cívico.
Sin embargo, continuó, es notoria la baja asistencia de los votantes, cuya decepción brota del clientelismo político, el desempleo y la corrupción, características actuales del país.
‘El fracaso de años anteriores influyó en la renuencia de los iraquíes a emitir sus sufragios’, señaló.
Según Al-Asadi, la asistencia a las urnas no superará un 40 por ciento y el margen de las sorpresas, cinco.
‘A los clanes y partidos con mejor organización se les abrieron mayores posibilidades, tomando en cuenta la concurrencia a los comicios. Los grandes bloques mantendrán su tamaño’, anticipó.
En cualquier caso, el jefe del bloque nacional Sindh concluyó que, de acuerdo con informes, la mayoría de los ganadores pertenecen a los grandes grupos políticos.
La Comisión para las Elecciones Legislativas de Iraq precisó que en las próximas horas divulgará los resultados.
El ejercicio comicial de este domingo en la nación mesopotámica es el quinto desde la invasión y ocupación por una alianza militar comandada por Estados Unidos en 2003.
Los ocupantes en su mayoría occidentales impusieron valores semejantes al estilo europeo o norteamericano, y, en vez de democracia, afloraron flagelos que hundieron en la pobreza a gran parte de los iraquíes, pese a poseer esta nación una riqueza petrolífera considerable, estiman analistas.
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