El texto refiere que las reclamaciones derivarán en un recuento manual de los votos bajo la supervisión de observadores de partidos locales y de misiones extranjeras.
Bagdad, la capital iraquí, Saladino, Basora y Erbil, la principal ciudad de la región autónoma iraquí del Kurdistán, remitieron la mayor cantidad de quejas al ente electoral.
Facciones del movimiento de la Resistencia, agrupadas en las Unidades de Movilización Popular, repudiaron un mensaje del Consejo de Seguridad de la ONU por el supuesto éxito de las elecciones legislativas.
Para ese grupo hubo fraude en los comicios, pues consideraron que les birlaron los sufragios en la consulta.
Mientras, el líder del movimiento Sadrista, Muqtada al-Sadr, repudió cualquier intento de injerencia y amenazó con represalias contra quienes trataran de interferir.
Los resultados preliminares de las elecciones iraquíes dieron el triunfo a alianza de al-Sadr con 73 escaños de los 329 en juego, seguida por la coalición Progreso que obtuvo 38 y la del Estado de Derecho, 37.
Iraq vive una ola de protestas encabezada por partidos políticos que cuestionan el desempeño de la comisión electoral, a la cual acusan de acciones incorrectas y falta de integridad en el proceso de escrutinio.
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