El primer ministro, Fumio Kishida, admitió que el anuncio del Ministerio de Transporte, realizado la víspera, causó confusión y dijo que instruyó a los funcionarios a tomar en cuenta adecuadamente los deseos de la gente de viajar a casa.
Según la medida los japoneses y residentes extranjeros en el país no habrían podido regresar durante las vacaciones de fin de año a menos que ya tuvieran reservados sus vuelos.
El secretario jefe del gabinete, Hirokazu Matsuno, dijo en conferencia de prensa que el Ministerio de Transporte retiró su solicitud a las aerolíneas de que no acepten reservas de vuelos entrantes.
Ahora, las reservaciones se permitirán dentro del límite diario estipulado por el gobierno de tres mil 500 personas que llegan desde el extranjero, y Matsuno subrayó que no habrá diferencia de prioridad entre los ciudadanos japoneses y los residentes extranjeros.
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