Tal predilección en la capital de Cuba, indica un conocimiento de la historia pues se trata de la Alameda y su iglesia, ambas muy cercanas al mar de la Bahía de La Habana.
En particular la Iglesia de Paula, constituye escenario especial en uno de los recodos de la Avenida del Puerto, dedicada a conciertos antes de pandemia.
El inmueble fue reconstruido luego de los daños ocasionados a su estructura en 1730 por un ciclón, destruyendo además un hospital aledaño que ya no existe.
En ese sentido, el estudioso Joaquín E. Weiss, definió su estilo en el barroco, con un esquematismo determinado, tosquedad de la piedra, sin rebuscamiento de formas.
Esta construcción preside una alameda con el mismo nombre, fresco recorrido cerca del mar y los muelles, cuyo estilo se compone de la misma forma de la iglesia.
Algunos investigadores dividen la historia del lugar en cuatro etapas, relacionándolas con la presencia de obispos influyentes: fundación (1664 a 1730), reconstrucción (1730 a 1799), engrandecimiento (1799 a 1909), y traslación y construcción de la nueva iglesia y hospital (1910 en adelante).
En la primera etapa la iglesia y hospital de caridad recibieron el nombre de San Francisco de Paula. Recuerdan que la primera piedra fue colocada el 27 de febrero de 1668. Por tanto, cada piedra, pasaje y panorama responden a todo una época habanera.
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