La fuente da cuenta que el asesor de seguridad Hussein Allawi confirmó la decisión de establecer un plan para reducir el número de asesores militares norteamericanos.
En tal sentido, dijo, es un éxito la tercera fase del diálogo estratégico iraquí-estadounidense previsto para abril venidero.
Esas conversaciones comenzaron bajo el mandato de Donald Trump y su agenda contempla diseñar el futuro de la relación bilateral.
Los lazos entre Bagdad y Washington llegaron a estar en tensión, tras los asesinatos del general iraní Qassem Soleimani y el jefe de las Unidades de Movilización Popular, Abu Mahdi al-Mohandes cometidos por la fuerza aérea norteamericana en Bagdad.
Indignados, los legisladores iraquíes aprobaron una resolución no vinculante para expulsar a las fuerzas de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.
Sin embargo, las relaciones mejoraron al asumir Mustafá al Kazemi como primer ministro, aunque algunos partidos continúan pidiendo la retirada de los militares estadounidenses.
Hasta ahora, se registraron dos sesiones de conversaciones estratégicas entre Iraq y Estados Unidos que abordaron la presencia militar norteamericana, los grupos de milicias fuera de la autoridad estatal iraquí y la crisis económica del país árabe.
Las fuerzas estadounidenses son objeto de repetidos ataques que Washington atribuye sin pruebas a las Unidades de Movilización Popular, aunque estas forman parte de la nómina del Ejército iraquí.
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