En un pronunciamiento en su cuenta en la red social Twitter, el mando de la institución denunció a ‘pequeños grupos que, reunidos por ambas partes en el área de Champs de Mars, lanzaron piedras en dirección a la base de la UDMO (Unidad Departamental de Mantenimiento del Orden) que se encuentra en el mismo perímetro’.
Los directivos de la PNH consideraron estas acciones como una provocación, a pesar del ‘comportamiento profesional’ que mantuvieron los agentes en el curso de la protesta, y recordaron a los líderes de las movilizaciones que son responsables de los actos violentos al margen de las manifestaciones populares.
Tras el llamado de organizaciones religiosas protestantes, plataformas opositoras y de la sociedad civil, los haitianos mostraron su descontento con el plan del Gobierno de dotar al país de una nueva carta magna, en medio de la creciente violencia e inseguridad y mientras estiman concluyó el mandato constitucional del presidente Jovenel Moïse.
‘No queremos cambiar la Constitución, queremos que el Gobierno deje de ser corrupto y sobre todo que Jovenel Moïse renuncie’, dijo uno de los simpatizantes congregados en el viaducto de Delmas, rebautizado como Cruce de la Resistencia, y escenario en el último año de intensas movilizaciones.
Los manifestantes portaban banderas nacionales, y carteles de Abajo la Dictadura, Abajo las Masacres, Viva la Libertad de Prensa, o USA Respeta las Leyes de Haití, mientras entonaban las notas del himno La Dessalinienne.
‘Este referéndum es una payasada porque el meollo del problema haitiano no es un asunto constitucional’, dijo por su parte, Michel Péan, exsecretario de Estado para las personas con discapacidades, quien participó en la protesta de este domingo.
La Constitución vigente pronta a cumplir 34 años, prohíbe expresamente la realización de un referendo para su modificación, no obstante el Gobierno alista para junio próximo una consulta popular para adoptar una nueva ley de leyes.
Todo ello en medio de la creciente crisis sociopolítica por la duración del mandato del gobernante y las peticiones de que abandone el poder, mientras Moïse asegura mantenerse en el cargo y además organiza elecciones generales y legislativas, previstas para septiembre próximo.
Para la oposición y numerosas plataformas sociales, el país no tiene condiciones, ni sus líderes legitimidad, para un proceso electoral y abogan por un gobierno transitorio de dos años capaz de estabilizar la nación caribeña.
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