El ente apuntó que ya Vietnam dio pruebas de su resiliencia en el primer trimestre, cuando su Producto Interno Bruto (PIB) aumentó algo más del 5,0 por ciento, impulsado por las exportaciones, las inversiones extranjeras y un repunte de la industria procesadora y manufacturera.
Turismo aparte, Standard Chartered también consideró como factores auspiciosos los múltiples tratados de libre comercio en que participa el país y el traslado desde China hacia de muchas grandes compañías deseosas de diversificar sus cadenas de suministro.
Entre los elementos de riesgo citó la siempre impredecible evolución de la pandemia de la Covid-19 y el conflicto Rusia-Ucrania.
Hace unos días, en su informe sobre las perspectivas económicas de la región, el Banco Asiático de Desarrollo mantuvo en 6,5 por ciento su pronóstico sobre el crecimiento del PIB de Vietnam en 2022 y antes otros organismos internacionales lo situaron en un rango similar.
En la década anterior a la irrupción de la Covid-19 la economía vietnamita crecía a un ritmo superior al 6,0 por ciento, entre los más altos del planeta.
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