Este gremio que protagonizó intensas jornadas de protesta a mediados de febrero, con un saldo de un fallecido y varios heridos, aseguró que la batalla por el aumento salarial continúa, pese al incremento aprobado por el Gobierno.
Las autoridades fijaron en 685 gourdes (unos 6,40 dólares) los honorarios de los empleados textiles, un 37 por ciento superior de lo percibido anteriormente, pero menos de la mitad de las demandas.
El alza es considerada insuficiente por los trabajadores que también critican el incremento de los precios de los productos de primera necesidad, además del creciente clima de inseguridad.
Aseguraron, igualmente, que los sueldos apenas permiten costear dos comidas diarias y les impiden sostener a sus familias, en momentos en que más del 70 por ciento de la población activa trabaja en el sector informal.
En febrero las protestas del sector fueron reprimidas por la policía, que empleó gases lacrimógenos y disparos con munición real para dispersar a los inconformes. Al menos 13 personas resultaron heridas, entre ellas una embarazada.
Durante las movilizaciones un periodista murió, aparentemente tras ser baleado por las fuerzas del orden, aunque las autoridades aún no ofrecieron las conclusiones de la investigación.
Las demandas de los obreros tienen lugar en medio de una crisis política y económica y mientras cerca de la mitad de los ciudadanos vive bajo el umbral de la pobreza.
En marzo, el Programa Mundial de Alimentos aseguró que unos 4,5 millones de haitianos, el 45 por ciento de la población, se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, de ellos 1,5 millones necesitan ayuda urgente.
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