Las apretadas diferencias harán más intensa la lid en sus últimos días previos a la prohibición del proselitismo y los competidores intensificarán desde este lunes sus presentaciones en medios de prensa y su propaganda sobre todo por redes de Internet.
El ciberespacio cobró mayor importancia en la campaña electoral debido a que una ley que, para desalentar el financiamiento eventualmente oscuro y destinado a la publicidad comercial, prohibió esta y dispuso que el Estado asigne espacios limitados a los candidatos.
Además, como ocurrió en otros procesos electorales, se prevé la intensificación a una guerra subterránea y no necesariamente limpia, sobre todo desde partidos tradicionales.
En medio de una gran crispación, desde el fin de semana comenzaron ya a circular noticias falsas y encuestas engañosas a favor de candidatos como el derechista extremo Rafael López, uno de los del pelotón de vanguardia en los últimos sondeos publicados ayer, último día en ser permitidos.
Uno de esos sondeos falsos, atribuido a la Universidad Católica, mereció un severo desmentido del centro de estudios superiores cuando aclaró que hace años no los realiza y no lo hizo en el presente proceso electoral.
El principal blanco de los ataques es la candidata progresista Verónika Mendoza, contra quien desde la derecha se usa el macartismo y su correlato de intentos de crear pánico con el gastado argumento de que su programa de cambio puede desestabilizar la economía.
Una arremetida de ese tipo lanzó en una conferencia de prensa el candidato centroderechista Julio Guzmán contra Mendoza, quien integra el grupo de los seis aspirantes con posibilidad de clasificar al balotaje, mientras Guzmán quedó fuera de ese pelotón de vanguardia.
Junto a Mendoza, las últimas encuestas ubicaron al populista Yonhy Lescano, los neoliberales Keiko Fujimori y Hernando de Soto, López y el exfutbolista George Forsyth, entre quienes hay escasas diferencias, menores al margen de error.
La lógica dispersión determina que los nombrados tengan porcentajes muy bajos, lo cual proyecta, entre las pocas certezas del proceso, que habrá una segunda vuelta a disputarse en junio próximo, de donde emergerá un presidente con escaso electorado propio y carecerá de mayoría en el fragmentado Parlamento. jf/mrs
















