Además, el mandatario nominará a David Chipman, para dirigir la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, entidad que no tiene un director permanente desde 2015.
Estas medidas se anunciarán en medio de las presiones sobre el gobernante demócrata para abordar la violencia armada, pero expertos señalan que resultará poco factible impulsar una legislación en el Congreso debido a los obstáculos que presenta la oposición republicana.
Según el diario The New York Times, los funcionarios reiteraron el miércoles que las propuestas que el presidente dará a conocer junto con el fiscal general, Merrick B. Garland, eran solo un comienzo y que el jefe de la Casa Blanca seguirá solicitando al legislativo que adopte medidas para enfrentar la crisis.
En este contexto, el Departamento de Justicia anunciará este jueves tres iniciativas sobre el tema, entre ellas una para detener la proliferación de las llamadas armas fantasmas, dispositivos que pueden ensamblarse a partir de piezas adquiridas por separado.
Una segunda disposición dejaría en claro que cuando un artefacto comercializado para otros fines transforma una pistola en un rifle de cañón corto, esa arma está sujeta a los requisitos de la Ley Nacional que regula estas actividades.
Finalmente, el Departamento de Justicia también publicará una legislación modelo de ‘bandera roja’ para los estados.
La medida permitiría a los agentes de policía y familiares solicitar a un tribunal que retire temporalmente las armas de fuego de las personas que puedan representar un peligro para ellos mismos o para los demás.
El departamento también planea publicar un informe completo sobre el tráfico de armas de fuego, lo que no ha hecho desde 2000.
Más de 100 demócratas de la Cámara de Representantes instaron recientemente al presidente Biden a tomar medidas ejecutivas para regular los fusiles de asalto, con el fin de garantizar que los fabricantes no puedan evadir regulaciones legales sobre este asunto.
Según estadísticas oficiales, durante 2020 crecieron en un 25 por ciento los asesinatos en Estados Unidos, lo que significa que el país superó los 20 mil en un año por primera vez desde 1995.
Desde la masacre de 2012 en la escuela primaria Sandy Hook de Connecticut, en la que murieron 20 alumnos de primer grado y seis adultos, 13 estados, todos ellos controlados por los demócratas, promulgaron o ampliaron los controles de antecedentes para la compra de nuevas armas, aunque a nivel federal hubo muy pocos avances en este asunto.
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