La convocatoria de 16 agrupaciones, incluidos el Bloque Nacional, Beirut Madinati y Mintishreen, marca el esfuerzo más serio hasta ahora para formar un paraguas opositor contra la elite gobernante, opinan los observadores.
‘Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas de cambio y a los grupos progresistas para unificar filas y trabajar juntos en un bloque lo más amplio posible’, dijo Nada Sehnaouila, vocera de Bloque Nacional.
En conjunto, agregó, desarrollaremos un plan con vista a participar en los comicios del próximo año.
Esos grupos se unieron en su mayoría en torno a un movimiento de protesta que comenzó en octubre de 2019 para demandar la destitución total de los jefes políticos considerados ineptos y corruptos.
El probable bloque enfrentará a partidos establecidos, muchos de los cuales detentaron el poder desde el final de la guerra civil de 1975-1990 y condujeron al país al deterioro económico actual.
La pandemia de la Covid-19 y la explosión en el puerto que dejó un saldo de más de 200 personas e hirió a unas seis mil 500, drenaron aquel impulso prometedor de cambios en Líbano, estiman los analistas.
Pero la ira aún está presente en la ciudadanía con motivo de la peor crisis económica y financiera en décadas, que hundió a más de 50 por ciento de la población por debajo del umbral de la pobreza.
La pérdida de casi 90 por ciento del valor de la libra libanesa respecto al dólar y el aumento de la inflación, corroyeron salarios y ahorros al punto que su valor adquisitivo es nada.
‘No tenemos tiempo que perder, dijo Sehnaoui, pues el hambre acecha a la gran mayoría de nuestro pueblo y el destino de nuestro país está en juego’, recalcó.
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