Sawan fijó otras fechas para interrogar a sospechosos y testigos esta semana y la próxima, después de casi dos meses de inacción, precisó el canal Al-Jadeed.
Qahwaji comparecerá como testigo, mientras se desconoce la identidad del resto de los llamados a declarar.
El Ejército, cuando Qahwaji estaba a cargo, intercambió cartas con el departamento de aduanas sobre qué hacer con el nitrato de amonio mal almacenado en la terminal portuaria durante seis años y que a la postre detonó y causó el desastre.
La explosión mató a más de 200 personas, hirió a unas seis mil, destruyó las casas de unas 300 mil y dejó un saldo de pérdidas materiales calculado en unos 10 mil millones de dólares.
Según las investigaciones, en abril de 2016 el ejército desechó el material explosivo y agregó que debía exportarse a expensas del propietario del barco que lo trajo.
En un movimiento poco común, Sawwan acusó de negligencia a tres exministros y al primer ministro interino, Hassan Diab, como resultado de lo cual se originó una tormenta política.
Diab no compareció y calificó de diabólica la acusación, mientras dos de los tres ministros convocados pidieron al tribunal supremo que sustituyera al juez por lo cual la investigación estuvo detenida desde el 17 de diciembre.
Al menos 25 personas prestaron declaración como parte de la pesquisa, la mayoría trabajadores de la autoridad portuaria sin poder de decisión.
Algunos describen a Sawwan, de 60 años de edad, de valiente e incluso suicida por asumir una responsabilidad que podría costarle la vida.
A lo largo de la historia de Líbano, los jueces son víctimas de amenazas, intimidaciones y atentados mortales.
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