En la calle Capois, muy cercano al Palacio Nacional, los residentes impidieron el acceso de vehículos y motos, para demandar la liberación de un vecino raptado la víspera.
Mientras tanto en la Facultad de Humanidades de la Universidad Estatal de Haití, los estudiantes salieron a las calles tras el plagio el martes último de su colega, Youry Valery Léonard Dérival. Los alumnos bloquearon las arterias cercanas con piedras y muebles.
Estas protestas se multiplicaron en las últimas semanas, al tiempo que crecen los secuestros para exigir cifras exorbitantes por liberar a las víctimas de todos los estratos sociales.
Desde el lunes el acceso a la Ruta Nacional 2, que conecta la capital con cinco departamentos del sur del país, se ve interrumpido por las manifestaciones contra el rapto del funcionario local de Petit Gôave, Wilkens Dicette.
La tensa situación incluso puso en peligro a los pacientes del hospital Pestel, advirtieron medios locales.
Durante el mes de abril, la prensa reportó más de una veintena de secuestros, entre ellos siete religiosos –dos de ellos de nacionalidad francesa-, además un notario, una profesora de farmacia y dos estudiantes universitarios.
El plagio que incluyó a un sacerdote y una monja del país galo, precipitó la renuncia del primer ministro Joseph Jouthe, e impulsó a organismos internacionales como Naciones Unidas a condenar la ola de violencia.
Por su parte, el Gobierno continúa prometiendo combatir la inseguridad, y ordenó mayor presencia policial en la calles.
El canciller Claude Joseph, que sustituyó en el cargo a Jouthe, presidió el Consejo Superior de la Policía Nacional y limitó la entrada de vehículos en barrios desfavorables influenciados por bandas armadas, lo que provocó enfrentamientos entre pandillas y agentes del orden.
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