Los propietarios de las embarcaciones decidieron detener operaciones ante una orden judicial que los acusa de manejos turbios.
El operador turco Karadeniz con las barcazas energéticas Fatmagül Sultan y Orhan Bey suministra 900 megawatts a Líbano que al desaparecer de la red nacional agregarán seis horas más de apagones.
La semana pasada, el juez Ali Ibrahim emitió una orden contra la gerencia de la compañía turca relacionada con una presunta violación de contrato.
Esa decisión obliga a los buques a mantenerse en aguas jurisdiccionales libanesas.
Ibrahim también sancionó con la congelación de cualquier pago a la empresa turca Karpowership, propietaria de las barcazas.
Mientras, la justicia libanesa interroga a dos sospechosos de recibir comisiones de la entidad turca para obtener el contrato con el Estado.
El periódico Nidaa al-Watan publicó que el primer ministro designado, Saad Hariri, y el ministro interino de Energía, Raymond Ghajar, intentaron persuadir a la parte turca de retrasar la medida de parar la generación.
La compañía estatal Electricite du Libano solicitó del gobierno una partida de 200 millones de dólares para comprar combustible, pero el Parlamento, encargado de tomar esa decisión, los negó.
Por el momento, las autoridades recurren a reservas, aunque es notoria la escasez de gasolina por las largas filas de automóviles en las estaciones de servicio para repostar con limitaciones de cantidad.
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