El jefe de los granjeros en el valle de Bekaa, Ibrahim Tarshishy, auguró una situación desastrosa si continúa esa prohibición que el reino del desierto impuesta bajo pretexto de evitar contrabando de drogas.
De momento, cerró un mercado clave para los agricultores libaneses, dijo, que exportaban unas 400 mil toneladas de frutas y vegetales por un valor de 24 millones de dólares hacia el país del Golfo.
La cosecha de las frutas ya está en marcha que con anterioridad implicaba una entrada vital de divisas para un Líbano ahora en crisis.
Con la depreciación de la libra libanesa en casi 90 por ciento respecto al dólar estadounidense, los granjeros necesitan más que nunca de divisas para reponer insumos y sobrevivir, apuntó Tarshishy.
El gobierno saudita alegó que había droga escondida en los envíos libaneses y puso el ejemplo de una partida frutal de granada con captagon, un fuerte estimulante con anfetaminas y cafeína.
‘Todo es pérdida además de pérdida’, refirió el granjero Hussein Madbouh, al decir, que fertilizantes y productos químicos demandan divisas cada día más difícil de obtener.
Madbouh cultiva lechuga, cuya corta vida útil le impuso venderla a mitad de precio, mientras otros colegas recurrieron a vender sus productos como alimento para animales.
La prohibición saudita comenzó el pasado 24 de abril, y pese a llamamientos del gobierno libanés para que la levante, no hay claridad de cuándo podría terminar.
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