Acompañado por las autoridades de la gobernación, representantes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y del Alto Comisionado para los refugiados, el titular destacó lo importante de la inmunización de la población para disminuir el número de enfermos.
El funcionario resaltó el aseguramiento de 900 mil dosis para administrar en los lugares de mayor riesgo a la propagación del cólera, ya sea como consecuencia del cruce de fronteras y de las problemáticas en la red de servicios terrestres.
Al-Abyad llamó a los organismos internacionales a aumentar el apoyo a las zonas de acogida de desplazados, tras la comprobación de contaminación en algunas fuentes de agua que podría ser una puerta de entrada a la presencia de otras epidemias.
En la ocasión, el ministro significó el aseguramiento de un laboratorio para examinar las fuentes de agua de forma gratuita en el hospital estatal de Baalbek y la asignación de la Unión Europea de alrededor de 30 millones de dólares para la reparación de redes de alcantarillado y plantas de tratamiento de residuales.
La autoridad sanitaria abordó en el encuentro con el personal de salud la situación hospitalaria, el tema de la obtención de medicamentos y el pago de los contratos y las cuotas de los empleados a principios de febrero próximo.
Hasta la fecha, el país acumula 666 casos confirmados, 23 fallecidos y cinco mil 616 sospechosos, desde el reporte del primer contagio a inicios de octubre.
Según cifras del Ministerio de Salud Pública, la primera etapa de la inmunización brindó cobertura a 80 por ciento de las personas objetivo tras administrar 600 mil dosis.
Este es el primer brote de cólera en la denominada nación de los cedros desde el último caso en 1993 sin transmisión local documentada a partir de entonces, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Líbano constituye la última fase de un brote devastador que comenzó en Afganistán en junio pasado y luego se extendió a Pakistán, Irán, Iraq y Siria, precisó la OMS.
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