De acuerdo con informes de esa cartera, en la última década (2012-2022), se han registrado 16 mil siniestros que afectaron una superficie total de 229 mil 528 hectáreas.
Según Miambiente, estos daños incluyen a la vegetación de bosque primario intervenido, bosque secundario, rastrojo, bosque de manglar, bosques plantados, vegetación baja inundable, cultivos agrícolas establecidos y potreros.
Ante ese escenario, la entidad presentó la nueva política en defensa de la masa vegetal, que contempla equipamiento, capacitaciones, sensibilización a las comunidades, coordinaciones interinstitucionales y con la sociedad civil en general para minimizar la incidencia de estos casos.
Recientes reportes de Miambiente aseguran que el 90 por ciento de estos incendios son causados por acciones humanas, por lo que consideró vital el apoyo de la ciudadanía.
En los últimos años en el istmo se han presentado denuncias en varias reservas ecológicas y territorios por incendios provocados, como los de la provincia oriental de Darién, en 2019, cuando devastaron unas mil hectáreas de la reserva ecológica Punta Patiño.
Miambiente alertó además que los incendios de vegetación y bosques aumentan los niveles de contaminación (dióxido de carbono) en la atmósfera por lo que instó a reforzar la vigilancia.
Panamá es un país carbono negativo, en el que cerca del 65 por ciento de su extensión son áreas boscosas, mientras el 30 por ciento del territorio lacustre y terrestre representan reservas naturales.
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