Tras las primeras acciones estadounidenses a finales del año pasado, la Comisión Europea (CE) debería seguir presionando para lograr mejoras, dijo la presidenta de la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil (VDA), Hildegard Müller, quien consideró contrario al libre comercio el enfoque normativo elegido por Estados Unidos.
Ello se debe a que la Unión Europea (UE) teme que las firmas norteamericanas perjudiquen a los fabricantes de automóviles europeos.
Una cláusula de la promulgada Ley de Reducción de la Inflación, que supone la aportación estatal de 700 mil millones de dólares, garantiza ventajas fiscales a los estadounidenses que compren vehículos eléctricos con baterías de fabricación nacional.
Tal medida apunta a determinados países con acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y la UE, sede de muchos grandes fabricantes de coches, teme que esto perjudique a sus propios productores.
La CE anunció en diciembre pasado que Estados Unidos publicó nuevas directrices, según las cuales las empresas de la UE pueden beneficiarse del plan de créditos para vehículos comerciales limpios en virtud de la nueva ley.
Aunque acogió con satisfacción estos cambios, la VDA indicó que solo podían considerarse como un primer paso necesario a los ojos de la industria automovilística.
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