A juicio del investigador financiero Mohammad Faour, todo depende de cuán cooperativos se mostrarán esos sectores.
“Por regla general, sea cuál sea el tema, el hemiciclo libanés se caracterizó por largas disputas que ahora pueden entorpecer el camino del rescate”, apuntó.
Será un duro trabajo, agregó, pero con posibilidades de recuperación si se consolida un proyecto adecuado que reciba apoyo internacional.
“…la principal preocupación es si la política interna permitirá la implementación de un plan creíble”, acotó.
El programa de la alineación gubernamental del primer ministro Hassan Diab todavía requiere de una votación parlamentaria que se antoja complicada, aunque puede avanzar.
Los diputados deberán aprobar partes que incluyen solicitudes de ayuda extranjera, renegociación de la deuda pública de más de 90 mil millones de dólares e imposición de más impuestos.
En busca de consenso, el presidente de la República, Michel Aoun, invitó a un encuentro mañana con jefes de los bloques parlamentarios, al que ya partidos de peso declinaron asistir.
El Gobierno que comenzó su andadura en enero último, no goza de un gran apoyo popular por una integración que llaman unilateral.
En la alineación gubernamental solo están representadas las facciones políticas Corriente Patriótica Libre, Hizbulah, movimiento Amal y aliados.
Y quedaron fuera, porque rechazaron participar, la Corriente Futura, del ex primer ministro Saad Hariri, Partido Socialista Progresista y Fuerzas Libanesas.
Esas tres agrupaciones se han dedicado a denostar al Ejecutivo, en especial después de que el jefe del Gobierno, Hassan Diab, expresó que las actuales penurias del país derivan de 30 años de corrupción, mala gobernanza y saqueo de los fondos públicos.
El proyecto defendido por Diab tiene como objetivo obtener 10 mil millones en apoyo financiero y otros 11 mil en subvenciones y préstamos prometidos por donantes internacionales en 2018.
Y previsto para cinco años contempla medidas no populares como congelar la nómina estatal y recurrir a dinero de ahorristas a fin de reactivar la economía.
El profesor de política y planificación de la Universidad Americana de Beirut, Nasser Yassin, consideró que el programa impone condiciones duras al limitar beneficios sociales con medidas de austeridad.
“Los niveles más pobres de la sociedad y de la clase media son los que pagarán el precio, con una alta inflación y una contracción económica”, subrayó.
Estimaciones oficiales dan cuenta que 45 por ciento de la población libanesa vive en la pobreza. Yassin explicó que se trata de un intento de rediseñar la gestión financiera estatal, hasta ahora basada en viejo modelo de economía de libre mercado a fin de captar capital extranjero.
En tal caso, añadió, su implementación va contra los intereses sectarios y de los partidos políticos.
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