La reinicio de las actividades constructivas de la moderna terminal forma parte de la apertura que el gobierno ha comenzado a implementar gradualmente en Honduras, a pesar de que la emergencia sanitaria por la Covid-19 aún no alcanza su pico máximo de incidencia.
Hemos diseñado junto a las autoridades un protocolo de bioseguridad que nos permitirá retornar el 11 de mayo a la edificación de lo que será el aeropuerto más grande de la nación, anunció hace unos días la Palmerola Internatioal Airport, empresa al frente de las operaciones. Representantes de esa compañía detallaron que entre las diversas medidas de prevención que pondrán en práctica, se les realizará pruebas para detectar la enfermedad al 100 por ciento de los trabajadores cada seis días.
La construcción del aeropuerto se detuvo a mediados de marzo cuando el gobierno ordenó la suspensión de todas las labores, tanto en el sector público como privado, como parte de las medidas de prevención ante el impacto de la epidemia.
La obra tiene prevista su conclusión en este 2020, aunque actualmente se desconoce si ese plazo podrá cumplirse, y brinda 460 empleos directos y genera miles de trabajos indirectos, de acuerdo con datos del diario El Heraldo.
Este posible aplazamiento podría alargar la vida del Aeropuerto Internacional Toncontín, en Tegucigalpa, hasta la fecha la principal terminal área del país, pero considerada una de las más extremas para aterrizar en todo el planeta.
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